COMPASIÓN

A todos nos sucedió alguna vez que alguien que queremos y conocemos se encuentra sufriendo, atravesando algún momento difícil o afrontando alguna adversidad. Desde la psicología se entiende que el sufrimiento también puede derivar en respuestas positivas, de amor, comprensión y ayuda, eso es lo que conocemos como COMPASIÓN.

Comienza con el reconocimiento del dolor del otro, para dar paso a pensamientos de empatía y sentimientos de calidez y amor, los cuales motivan el deseo de aliviar al otro.

La compasión es algo más que la empatía, que es la capacidad de entender la conducta y los sentimientos de los demás. Se diferencia de ella porque no solamente entendemos el sufrimiento que percibimos, sino que nos despierta un impulso de realizar una acción dirigida a solucionar la situación de dolor. También se diferencia de la simpatía, porque esta es una reacción que nos lleva a sentir la emoción que está sintiendo el otro. 

El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte expresa “Si miras el sufrimiento ajeno desde el miedo, eso es lástima. Si miras el sufrimiento ajeno desde el amor, eso es compasión”. La gente suele confundir la compasión con “sentir pena por alguien”, Cuando soy compasivo el sentimiento que transmito es de “comprendo cómo te sientes y te doy mi afecto”. En la mayoría de situaciones, el otro necesita compasión, no que nos compadezcamos de él. La compasión es empatía en acción. Te comprendo y te escucho, te comprendo y te apoyo, te comprendo y me solidarizo con tu esfuerzo, te comprendo y creo en tu potencial para superar la situación, te comprendo y estoy aquí para lo que necesites. Ahora pensemos en nuestra vida, en algún momento doloroso que hayamos atravesado, y la reacción de las personas a nuestro alrededor… Cuando el miedo y la lástima dominan, les cuesta acercarse y acompañarnos y nuestra reacción suele llevarnos a cerrarnos y sentirnos incómodos. Sin embargo, cuando el otro puede acercarse desde el amor y la compasión, nos sentimos más acompañados y reconfortados, su compañía nos resulta agradable y no deseamos quedarnos solos, ni siquiera necesitamos hablar, sólo sentir esa presencia.

La compasión nos permite participar en el dolor del otro, es decir, genera unión.  Implica estar completamente disponible para acompañar el sufrimiento ajeno aún sin poder hacer nada para remediarlo. Es empatía activa y se basa en la noción de sentirnos solidarios, del deseo pleno de conectar con el otro y responder a sus necesidades. Además, la compasión nos permite eliminar los juicios tanto con nosotros mismos como con el otro. La autoestima aumenta cuando hacemos las cosas bien, la autocompasión se refiere a cómo nos tratamos cuando las cosas no van bien.

En cuanto al ámbito laboral, la compasión es fundamental para un liderazgo efectivo. Frente a un líder compasivo se crea un clima más positivo en el entorno laboral, tiene la capacidad de superar las agresiones cotidianas, enfrenta mejor el peso de la toma de decisiones diarias, y genera procesos transformadores a nivel emocional y mental.

Te compartimos algunos ejercicios simples que puedes realizar desde tu casa, para ejercitar y trabajar la compasión, en un primer nivel a nivel interior, personal, y en un segundo lugar con el otro. Esto se debe a que, como ya hemos expresado, es necesario ser compasivos con nosotros mismos para poder sentir compasión por los demás:

  1. CREA UN LUGAR SEGURO PARA TI: Es necesario tomarnos a nosotros mismos como punto de partida. Debemos aprender a querernos, y querernos bien. Para lograrlo debemos iniciar creando un lugar seguro mediante la técnica de la visualización. Puede ser una casa de cristal donde nos sentimos acogidos y seguros. A este espacio debemos dirigirnos mentalmente una vez al día, para hablar con nosotros mismos con afecto.

  2. LA COMPASIÓN Y EL CUERPO: Está comprobado que la compasión incrementa la variabilidad de la tasa cardíaca. Pongamos una mano sobre el pecho, cerca del corazón pero sin tocar el cuerpo. Pensemos en la bondad, en alguna escena en la cual sentimos cariño por alguien o alguna en la cual recibimos cariño incondicional. Debemos transmitir esa sensación recordada, desde la mano hasta el corazón, para que se expanda por todo nuestro cuerpo. De esta manera nos damos calor y cariño.

  3. RESPIRACIÓN DE CALMA: El objetivo es dirigir la atención sobre nuestra respiración de una manera amable. Comienza tomando una postura cómoda sobre un asiento, poniendo los pies sobre el suelo y las manos sobre las piernas, puedes cerrar los ojos. Empecemos con respiraciones profundas de limpieza, inhalando por la nariz y exhalando por la boca, tomando contacto con todas las partes de tu cuerpo. Con la noción de ser sostenido por la silla, para luego sentirte sostenido por todo. Varía los ritmos de tu respiración hasta encontrar el que te haga sentir más cómodo, más cuidado, en calma. Cuando encuentres tu ritmo, redirige tu atención a tu respiración con atención plena.

  4. TRABAJAR MI YO COMPASIVO: Debemos conocer nuestras propias emociones, es vital que practiquemos la amabilidad con nosotros mismos. Muchas veces debemos enfrentarnos al enemigo interior que construye resistencias: la ansiedad, la obsesión, la negatividad. No debemos esconder ni descuidar estas emociones, ya que es normal, cierto grado de sufrimiento, en algunos momentos de la vida.

  5. PRÁCTICA DEL COLOR COMPASIVO: Comienza tomando una postura cómoda sobre un asiento, poniendo los pies sobre el suelo y las manos sobre las piernas, cierra los ojos. Empieza con respiraciones profundas, que te lleven a un estado de consciencia con tu situación, para encontrar la calma. Luego, con los ojos cerrados piensa en un color que asocies con la bondad, la paz, la calma. Imagina que este color compasivo te rodea y te abraza, que ese color ingresa a ti, por el centro de tu pecho. A medida que sucede imagina que este color tiene las cualidades de la bondad, la fortaleza interior y la amabilidad, y que, al respirar, éstas se extienden por tu cuerpo

  6. DINAMIZAR EL FLUJO DE LA COMPASIÓN: Quiere decir "hacer llegar a los demás, ese flujo de compasión que logramos aplicar con nosotros mismos". Es necesario partir del deseo, de la voluntad sincera de aportar al bienestar ajeno. Puede crearse mediante la verbalización: "yo deseo que estés bien", "yo deseo que seas feliz".







Fuentes:

-https://www.escuelacoaching.com/blog-coaching/el-secreto-de-la-compasion/

-https://centrodelcoaching.es/distincion-4-compasion-o-lastima/

-http://coachingparadirectivos.com/2011/01/coaching-liderazgo-y-compasion/

-https://www.universidadviu.com/que-es-la-compasion/

-https://cultivarlamente.com/practicas-guiadas-cft/

-https://lamenteesmaravillosa.com/7-ejercicios-basados-en-la-terapia-centrada-en-la-compasion/

-http://www.psicoterapeutas.com/Tratamientos/compasion.html