LA PROBLEMÁTICA DEL MOBBING

La palabra MALTRATO suele ser asociada a terceros, o al ambiente. Si alguien nos habla de manera agresiva o si alguien nos empuja en el metro, consideramos que son distintas formas de maltrato, pero pocas veces pensamos en el maltrato que ejercemos sobre nosotros mismos. 

Las maneras de auto-agresión se pueden reconocer en tres niveles: Sensación, emoción y cognición.

Debemos recordar que conocernos a nosotros mismos es el primer paso en el camino del amor propio, pero no hay que olvidarse que el maltrato se ejerce tanto para adentro como para afuera y también debemos cuidar esas relaciones. 

Por ésta razón te preguntamos:¿Conoces el MOBBING? Es el término designado para describir el acoso laboral o acoso moral laboral. Es una situación en la que un trabajador o grupo de trabajadores realizan una serie de acciones violentas psicológicas sistemáticamente sobre una persona en el lugar de trabajo, cuya finalidad es que el trabajador afectado abandone su puesto de trabajo. En pocas palabras, es el término designado para el maltrato, específicamente en el entorno laboral. Es una forma de estrés laboral que se caracteriza porque no ocurre por causas relacionadas directamente con el desempeño del trabajo o con su organización. Tiene su origen en las relaciones entre las personas que se generan entre las personas.

El mobbing es una práctica que probablemente exista desde siempre, que hasta hace muy poco no se le prestaba demasiada atención, pero hoy ha tomado un peso considerable, teniendo en cuenta las consecuencias sobre la salud de los sistemas organizativos y de las personas que las integran.

Este afecta tanto a hombres como mujeres de manera indistinta, y se puede dar en distintos ámbitos: Acoso ascendente (cuando una persona con un rol jerárquico se ve agredida o por uno o varios de sus subordinados); Acoso horizontal (se da entre compañeros que comparten el mismo nivel jerárquico); y Acoso descendente (cuando una persona que ostenta poder, maltrata a su subordinado). 

Es posible reconocer este comportamiento si observamos que un compañero muestra señales de falta de comunicación, aislamiento social en el ámbito laboral, si sufre desprestigio personal o laboralmente frente al resto de las personas. Todo esto puede evidenciarse también en problemas de salud física que pueden derivar en depresión o ansiedad. 

Luego de varios estudios, se ha podido establecer un perfil común entre los acosadores y las víctimas: El acosador suele mostrar temor e inseguridad respecto al desempeño profesional, de este modo, el mobbing resulta en un mecanismo compensatorio ante su propia incomodidad. La víctima, por su parte, suele ser un trabajador que cuenta con amplios recursos técnicos y profesionales, que suelen despertar la envidia entre sus compañeros. 

Para disminuir las posibilidades de el acoso en el entorno laboral o mobbing, se recomienda aumentar la información sobre los objetivos de trabajo, ofrecer a cada empleado la posibilidad de elegir cómo realizar sus tareas, reducir el volumen de trabajos repetitivos, dar indicaciones claras de funciones y tareas y desarrollar el estilo democrático de dirección. Asimismo las empresas deben incluir el acoso dentro de la evaluación de riesgos. De esta manera se podrán identificar y prevenir los casos de mobbing que afectan al trabajador, en su salud física y psicológica con síntomas de ansiedad y estrés, con sentimientos constantes de frustración que pueden derivar en sentimientos de rencor e ira que se trasladarán también a su vida personal. También afecta a su trabajo, ya que bajará el rendimiento de la persona, disminuirá la comunicación y colaboración del equipo de trabajo y aumentará el absentismo. 

Mediante la práctica del COACHING es frecuente encontrar profesionales que se mueven en un entorno de riesgo, tanto víctima como victimario. Pero para cuando se llega a este punto es demasiado tarde, ya que el acoso laboral está en marcha. Por esta razón, los especialistas afirman que la mejor estrategia para contrarrestar el mobbing es la prevención. La creación de protocolos anti-mobbing, la inclusión de éstos en los planos de riesgo psicosocial dentro de los programas de salud laboral en cada empresa o la intervención sobre la cultura y los estilos de gestión de cada equipo son algunas de las acciones que las empresas podrían realizar para prevenir que ésta practica se desarrolle entre sus empleados. 

En este sentido y desde una estrategia de anticipación,  un programa de coaching, ya sea individual o institucional, contiene la cualidad de constituirse en herramienta preventiva del mobbing,  al poder incidir sobre la potencialidad tanto de las personas como de los equipos de trabajo. Encontrarse frente a una situación de acoso moral en el lugar de trabajo, sin protección alguna y sólo contando con la soledad desconcertante en la que se encuentra la víctima, es la peor de las alternativas. Y si a esto le sumamos la falta de conciencia con respecto a ésta situación por parte de los trabajadores en general, cuando llega la hora de actuar suele ser demasiado tarde. Por éste motivo recomendamos el coaching como acción directa sobre estas acciones malintencionadas. El coach, desde afuera, suele aportar ese apoyo indispensable a la persona potencialmente amenazada para que pueda ir empoderándose frente a las intimidaciones externas para darle solución a su problema. 

Si sos víctima de mobbing, podemos recomendarte que documentes todos las agresiones recibidas, informa a tus superiores y no dejes oculta ésta práctica, no reacciones frente a las agresiones e intenta mantener la calma frente a el/los victimarios y por último busca ayuda, tanto entre tus compañeros como asesoramiento psicológico especializado. ¡Recordemos que es importante visibilizar este conflicto para poder solucionarlo!